Condicionantes.

Si tan solo los mares se desbordaran sin fin

como tu mirada en el ocaso.

Si los cerros extendieran sus brazos

y te buscaran como lo hacen los míos.

Si mis pies atravesaran universos

y trajeran tu realidad de vuelta.

Y mis labios besaran el agua

pura y cristalina,

como tu aura en esta tierra desierta.

Pero ninguno lo hace.

Ni los mares, ni los cerros, ni mis pies…

 

En ocasiones expresamos cuánto nos duele no estar, no ser o hacer, sin embargo, nuestras acciones no demuestran el mismo interés ni los motivos para alzarse, para emprender la batalla y conseguir los objetivos. La incoherencia es propia del humano, la victimización también.

Anuncios