¿Estamos?

Soy la piel que se eriza cada que recibe una llamada,

soy la saliva que se atora en la garganta y detiene el tiempo.

Soy el aire que duele y me impide respirarte

y la flor que no renace y la tierra que mata.

Soy esto y aquello, pero nada igual a lo que conociste.

Me sueño siendo, me convenzo, creo que existo y te hablo.

Tantos años a tu lado y pareces tan cansada de mí

que tu indiferencia es abismal.

Dudo de mi existencia y vuelvo a repasar las señales de vida:

la piel, la saliva, el aire y tu presencia.

Por breves lapsos ya no sé si estuve o estuviste,

ni quién se fue primero.

Estamos sin estar, soy sin ser.

 

Leí que nuestra mente es tan genial que es capaz de generar escenarios, seres fantásticos y personas por días o años, todo a partir de un momento traumático o una emoción desagradable contenida de tal forma que ésta busca un escape de la realidad. Se protege la mente, pero no siempre ocurre lo mismo con el cuerpo.

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Del estrés y el cambio. (1a. Nota)

El cansancio y estrés nos llegan a cegar, mostrándonos que la única salida es huir de todo y de todos.

Es muy complicado desligarse y dejar lo que tienes y eres(1), más en un mundo tan conectado y aprehensivo con el ser humano, exigente del qué tienes, qué eres, qué puedes y sueñas ser; casi todo está desviado al área económica, a la acumulación de bienes. Querer que tu realidad sea distinta es ir contra corriente(2), sin embargo podemos fluir con las personas y condiciones, abriendo un espacio para nuestros hobbies y gustos, los cuales muchas veces se convierten en la razón de crecimiento y desarrollo de nuestros sueños, en el inicio.

 

NOTAS ACLARATORIAS:

  1. Sí es posible dejar lo que tienes y eres, pero tu concepción y visión del espíritu-mente-realidad también debe avanzar diversas etapas de consciencia.
  2. Ir contra corriente no es malo, simplemente requiere un mayor esfuerzo que logra el cumplimiento de los objetivos con la conjunción y apoyo de otras mentes y espíritus deseosos del cambio, sin embargo para ser líder se necesita enfoque, seguridad y fuerza, y en una etapa de caos y agobio cotidiano es complicado reunir estas características. Y buscar a qué causa seguirás cuando no estás seguro del camino que quieres emprender, hará que tu nivel de compromiso tampoco sea el que necesita determinada lucha y es probable que seas uno más de los que declinan.