Condicionantes.

Si tan solo los mares se desbordaran sin fin

como tu mirada en el ocaso.

Si los cerros extendieran sus brazos

y te buscaran como lo hacen los míos.

Si mis pies atravesaran universos

y trajeran tu realidad de vuelta.

Y mis labios besaran el agua

pura y cristalina,

como tu aura en esta tierra desierta.

Pero ninguno lo hace.

Ni los mares, ni los cerros, ni mis pies…

 

En ocasiones expresamos cuánto nos duele no estar, no ser o hacer, sin embargo, nuestras acciones no demuestran el mismo interés ni los motivos para alzarse, para emprender la batalla y conseguir los objetivos. La incoherencia es propia del humano, la victimización también.

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Anotaciones de Nov 12, 2016.

Se nace del dolor, vivimos sufriendo, amamos llorando.

Triunfamos luego de caernos, sentimos, mucho sentimos

hasta privarnos, comernos las penas, ahogarlas u olvidarlas.

Vamos callando dolores, malos ratos, pésimos recuerdos.

Duele más allá del umbral. Nos enferma y a veces condiciona la vida.

Se dice normal, a veces necesario e irremediable.

Es parte de uno aunque lo niegues, aunque te enoje.

Duele que duela, duele expresarlo, mata esconderlo.

(Ssshh! No lo expongas, incomoda, causa asombro, indiferencia o más dolor).

“Hasta donde duela… un poco más”

Ha sido la frase de mis últimos días. Mi fisioterapeuta la emplea cada que muestro dolor y cansancio. Me indica que el camino será largo y doloroso, pero sólo a través de él podré avanzar. Por primera vez tengo un solo sendero y es el del dolor.

Ansiedad

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