Condicionantes.

Si tan solo los mares se desbordaran sin fin

como tu mirada en el ocaso.

Si los cerros extendieran sus brazos

y te buscaran como lo hacen los míos.

Si mis pies atravesaran universos

y trajeran tu realidad de vuelta.

Y mis labios besaran el agua

pura y cristalina,

como tu aura en esta tierra desierta.

Pero ninguno lo hace.

Ni los mares, ni los cerros, ni mis pies…

 

En ocasiones expresamos cuánto nos duele no estar, no ser o hacer, sin embargo, nuestras acciones no demuestran el mismo interés ni los motivos para alzarse, para emprender la batalla y conseguir los objetivos. La incoherencia es propia del humano, la victimización también.

Monólogo Nó. 2 (día frío)

¡Ya deja de pensar en eso!

Lo intento pero no puedo…

Intenta mover tu pie. Lo moviste, no lo intentaste. ¿Por qué pensar tanto en eso?

No lo sé, tal vez el día, este clima gélido o mis hormonas reacomodándose. Me cuestiono, ¿estaré bien? Qué tal si soy egoísta, ¿estaré siendo egoísta? Y si no me comprende… puede que mis palabras tropiecen y termine diciendo algo que no quiero, que no debo.

Querer es poder.

¿Será racional lo que pienso? Busco fundamentos y no encuentro, me envuelvo en la situación y mi negación crece cada vez que ocurre. Considero que no caminamos al mismo ritmo, ¿debo seguir o debo esperar?

¿A qué paso vas?

Lento, para mi gusto. La paciencia no nació en mí y jamás la he cultivado. Y si me atrevo, y si tan sólo hablo. Es inútil, pienso mucho, hablo poco, sólo si pregunta, no hay comentarios sólo respuestas cortas que no llevan a lo que en realidad deseo.

El deseo es efímero. Quieres o necesitas.

Sí, lo haré, lo diré, pero… no, mejor olvidarlo, que pase, tiene qué pasar.

No me escuchas, no tiene caso que hablemos.

Los días pasan, la noche sigue cubriendo al sol, las estrellas siguen en posición, el viento sigue calando en el silencio, las gotas comienzan su caída y… ¿qué palabra queda?

Ya te desviaste, ¿y tus interrogantes?

Tengo que escribirlo sino lo olvido. No es bueno, no. Y si como un helado, ¿congelaría mi corazón?

No te alucines. Vuelve al tema, no lo esquives. Te gusta perder el tiempo, mejor razona y continúa.

¿Hacia dónde continúo? tengo pesadez, ¿estaré deprimida? ¡Qué calamidad! sí, sí he de estarlo. No quiero llegar a casa.

Veo que tienes más problemas de los que dices. No sigas, vuelve a tu centro, a lo básico. Acéptate, eres otra, no te aferres a tu piel ya seca y atrofiada. Vive, no te compliques.

Ya cállate, quiero silencio. Por qué hablas, dejaré de escucharte. ¿Que busco pretextos? Igual no te afectan. Cambio y fuera. Soy… no sé qué o quién soy, me desconozco, quiero saborear el pasado por un momento. Quiero llorar, deshacerme, volverme polvo para construirme. ¡NO HABLES! Sorry, me excedí. ¿Hola… sigues ahí?  Prometo…

No prometas, déjame dormir.

Es un día frío, ¿me abrazas?