¿Estamos?

Soy la piel que se eriza cada que recibe una llamada,

soy la saliva que se atora en la garganta y detiene el tiempo.

Soy el aire que duele y me impide respirarte

y la flor que no renace y la tierra que mata.

Soy esto y aquello, pero nada igual a lo que conociste.

Me sueño siendo, me convenzo, creo que existo y te hablo.

Tantos años a tu lado y pareces tan cansada de mí

que tu indiferencia es abismal.

Dudo de mi existencia y vuelvo a repasar las señales de vida:

la piel, la saliva, el aire y tu presencia.

Por breves lapsos ya no sé si estuve o estuviste,

ni quién se fue primero.

Estamos sin estar, soy sin ser.

 

Leí que nuestra mente es tan genial que es capaz de generar escenarios, seres fantásticos y personas por días o años, todo a partir de un momento traumático o una emoción desagradable contenida de tal forma que ésta busca un escape de la realidad. Se protege la mente, pero no siempre ocurre lo mismo con el cuerpo.

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Frialdad. Dic 16, 2015.

Odio la noche y su frío,

carcome mis coyunturas,

me quema, te trae del olvido

y me hacen desearte

aquí echado, enfriándome sin ti.

 

Me disgusta el frío, soy friolenta a morir y únicamente lo tolero porque puedo desempolvar mis gorros y bufandas. Este año fue diferente dado que recibo terapia y dentro de ella me tratan con hielo, un hielo que a veces no se siente pero está presente. Así que al menos por este invierno, sólo por éste, dejé de quejarme.

Anotación. Oct 10, 2016.

Sé que te encanta verme sonreír, haces bromas tontas y comentarios graciosos que aligeran la carga de mis días. Hace semanas era posible, pero hoy no lo es y te ofrezco disculpas.

Escalo un camino lleno de emociones donde se exige paciencia y por más que me esfuerzo no veo el fin. Con el pasar del tiempo las esperanzas decaen, los temores aumentan y la incertidumbre prevalece. Quiero aprender a disfrutar el momento y así ser feliz contigo.

Volver.

Cómo deseo que pase, que pase y se olvide, que no quede nada de esto. Que los días dejen de medirse por el dolor, por el pesar y la incertidumbre. Y regresar a aquel día, continuar la historia, seguir corriendo a tu lado con plenitud y libertad, sin arrepentimientos.

No sabes cómo lo deseo. Mi pecho se hincha y me entra la mohína… ni cómo golpear al destino, ni cómo saltarle encima para quitarle el momento donde tú y yo fuimos uno y nadie nos detenía.

Ahora sólo hay fragmentos y un vacío enorme que no se llena con palabras. A diario vuelvo y te veo y no dejo de verte, sonrío y vuelvo a caer. A diario vuelvo y no regreso.

Cásate conmigo.

sueño rosa

Tuve un sueño, uno rosa. Ella por fin se animaba y me pedía matrimonio. No esperaba algo creativo, ella nunca fue así; era muy práctica pero no menos emotiva. Lo hacía bajo las estrellas, con pizza y cerveza, decía alguna frase tonta para apagar la tensión. Se veía linda, siempre fue linda… Seguro traería mi melena despeinada con los rizos en la cara, sin maquillaje, sin esperarme que ese era el momento que por años esperé. Mi cara atónita lo diría todo, las patas me temblarían, el corazón no pararía ante tal declaración. Me tomaría unos minutos entre risas y los nervios pero al final sabía lo que quería responder: un SÍ enorme, radiante, lleno de brío. Daría de brincos, la abrazaría, la besaría. Era un buen sueño, sólo un puto sueño.

Ahora estoy en este agujero, donde lo último que espero es un conejo blanco; ojalá pasara para perseguirlo y que me lleve a tu mundo, a ese de mil porquerías que tanto te hacían feliz, a ese mundo de globos y unicornios. Lo espero, no hay día que no espere eso, volver a verte, regresar al sueño, responder que sí y ser feliz contigo. Rentar un casa, pensar en hijos, gatos o perros, pasear por las tardes y que te enredaras en mis cabellos para nunca más dejarte ir.

Pero la cagaste, te burlaste de mi sueño, que quién diablos se iba a casar con una loca como yo, que te dejara en paz, que cerrara mi ciclo. Hablaste de acoso, de mi obsesión y tu miedo, tus carcajadas calaron, calaron demasiado y no dejaste opción. ¡Yo sólo te amaba, demasiado, como nunca te amaría la que ahora estaba contigo! Te burlaste, tanto te burlaste que mi sueño rosa se volvió rojo sangre.

¿Y tú qué tanto aceptas?

Dentro de cualquier relación (laboral, personal, religiosa, etc.) debe existir COHERENCIA y HONESTIDAD, además de una serie de elementos y valores propios de la estructura formada. Ya sea que existan dos o más integrantes, estos deben cubrir ciertas reglas y principios implícitos o explícitos.

Lo anterior no quiere decir que los desacuerdos estén excluidos. Como seres con una serie de pensamientos y consciencia particular, no es fácil siempre estar contentos y aceptar todo lo que diga el otro, el resto o en su caso la cabeza de la agrupación. Dicen que el amar es tener presente las diferencias del otro y continuar la marcha, lo cual es razonable si deseamos mantener viva la relación y siempre y cuando dichas diferencias no afecten ni corrompan nuestro ser.

Es decir, siendo coherentes y honestos con nuestra estructura de valores, ideas y principios, debemos discernir si el desacuerdo parte de que la idea, la orden o acción ejecutada pretende romper con estos. Pues justo cuando aceptamos cosas con las cuales no estamos en nada de acuerdo, por parte de nosotros surge un choque y actitudes como el desgano, coraje, insatisfacción, aislamiento, culpa, indignación, dependencia, inseguridad o tristeza.

Así que debemos estar atentos a lo que aceptamos y permitimos, poniendo un oportuno ALTO y darnos cuenta cuándo es momento de terminar una relación.

Fuga mental (2a. Nota del día)

Un hecho tras otro, alegrías, tristezas, momentos confusos, momentos de ira y de excitación. Un día no hay salida y al otro muchas alternativas. ¿Quién se divierte conmigo como peón de esta consecución de situaciones inesperadas? Certezas inexplicables de que alguna mañana futura veré los ayeres y entenderé procederes, decisiones, fines e inicios. Pero hoy no es el día, hoy no.