Un día libre.

Por un solo instante soy libre. Libre de hacer lo que se me antoje, libre de frenar el correr de mis pensamientos, así sin más, calmando mi malestar y olvidando mi encierro.

Soy libre de sentir la brisa, de respirar la noche y unirme a las estrellas.

Salgo disparado como loco, sin que nadie detenga mi desaforada huída. Corro hasta que mis piernas sientan la gloria, hasta que mi corazón estalle en dicha; sólo sigo, sin mirar atrás, sin pensar en el pasado, en mis errores, en los ojos clavados y decepcionados de mi madre. Hoy puedo volver a ser, dejando eso, saboreando lo que un día me arrebataron.

Por este único día, no seré el culpable.

Grito como protesta ante el mundo, grito hasta cimbrar los cielos, hasta que tu dios me escuche y cumpla mi deseo: un segundo es lo que pido, un instante y nada más.

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