1910

Algo que encontrarás en el blog de mi querido amigo Alejandro, un gran poeta!

Catalejo

Me hice durante un cierto tiempo todas las preguntas posibles y aquellas imposibles también, sin darme respiro alguno al hacerlo ni menos otorgarme una respuesta que me hiciera sentir tranquilo, satisfecho, sosegado, más equilibrado, menos alerta con esta sensible situación que ha terminado por erizar la totalidad de mis sentidos. Al final de esa tarde, me preguntaste directamente lo que yo de verdad no me atreví a hacer: ¿qué quieres tú de mí? Te respondí desde el epicentro de mis emociones, sinceramente, no sin antes terminar de romper el fieltro de mi sombrero con mis nerviosas manos: Lo quiero todo… y nada.

Eres como una niña dentro de tu efigie de mujer, lo sabes ¿no?: bella, distinguida, grácil y graciosa, suave, pequeña. Te veo caminar y parece que flotaras a cada paso que das sobre las lozas del aparcadero. Eres esto y mucho más. No quiero mencionar otras cosas…

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