Las pantuflas no pedidas.

my slippers

 

Esperando que estén trabajando en todos sus objetivos para el 2014, les comparto una de mis anécdotas acontecida el pasado diciembre, trata sobre listas de deseos y regalos no pedidos. ¡Ahí les voy!

Como desde hace años, el intercambio navideño en la oficina no sería distinto. Haríamos los populares papelitos para sortear y elegir a quién regalaríamos, con el único detalle que en esta ocasión hubo tanto movimiento en nómina que lo realizamos TRES VECES, demasiadas para mi gusto. Prosiguiendo con el proceso, se le preguntó a cada uno ciertas opciones de regalo, de forma que se orientara a aquél que tal vez sólo nos habla al momento de entregar lo pedido.

Años pasados coloqué en lista unas tres o cuatro opciones, y en ocasiones me entregaron cosas que ni al caso, así que esta vez solicité una agenda femenina con ilustraciones, sólo eso, claro y conciso para que no se prestara a confusión o mal interpretación. Al menos eso pensé.

Los días corrían y poco antes una chica de otro departamento entra a mi oficina preguntando sin mayor preámbulo “¿qué talla eres de zapato?”, me sacó de onda pero le respondí que 6 ó 6 y medio, a lo cual sonriendo respondió “¡¿ay, estás bien patona verdad?!”. Me quedé enrarecida y lo primero que vino a mi mente fue que ella, SÍ, ELLA ME REGALARÍA. Paso inmediato me pregunté por qué rayos quería saber mi medida de chancla si en la lista quería una agenda, aunque fuera sin las ilustraciones, pero una agenda, no unas pantuflas como lo había solicitado el amigo que tenía justo arriba en el listado.

Dentro de mi conmoción les compartí lo sucedido a mis amigos, bromearon y explicaron que tal vez se había confundido al leer los regalos. Con cierta molestia, el lunes de la semana en que sería el evento decidí enviarle un correo:

“hola chica! me quedé con la duda.. por qué me preguntaste mi medida de zapato??
porque si es pal intercambio yo no pedí pantuflas, pedí agenda jajaja”
No recibí respuesta. Le platiqué a mi marrido y sólo sonrió, me preguntó que si en verdad no quería las pantuflas. No había problema por mi parte, pero no entendía por qué me daría algo que no pedí, cuando había sido tan clara.
El día del intercambio viéndonos todos las caras, nada aconteció, ella llegó, me saludó como si nada y mis ojos se clavaron en su regalo, no traía chanclas, sólo una bolsa pequeña en colores discretos. ¡Sí, leyó mi correo a tiempo! Al menos no recibiría pantuflas.
Llegó el momento en que ella se levantó para entregar su regalo, casi me levanto pero OH SORPRESA, no me lo dio a mí, ¿qué estaba pasando, entonces qué… no era yo? YA NO ENTENDÍA NA-DA. Hasta que llegó el turno de que me regalaran y uno de mis compañeros llegó con mi agenda… ¡QUÉ FIASCO! Todita la historia pasó por mi cabezota y más que asertiva me sentí tonta, muy tonta. ¿Habría leído mi correo, qué pensaría, le habrá dado risa, entonces por qué me preguntó mi talla?
Mis dudas sobre el intercambio confuso se resolvieron días después cuando la chica me responde “apenas leo tu correo, te pregunté porque en agradecimiento a tus atenciones quiero regalarte unas pantuflas hechas por mí”.  ¡TRÁGAME TIERRA! Ojalá me hubiera tragado, y si no me creen, les cuento lo que aconteció en nochebuena:
Llegó navidad y después de varios obsequios por delante, se apareció mi marrido con una linda bolsa y una sonrisa que contenía cierta carcajada. Veo el contenido y sí, ¡ERAN UNAS PANTUFLAS! Me explicó que las tenía compradas desde antes de todo el show y su temor era que no las quisiera (¡uush, noo! ¡¡qué oso!! yo y mi gran bocota). Delante de mi vergüenza respondí a la sonrisa, no quedaba de otra.
¿Les ha ocurrido algo parecido? Es irónico, vergonzoso, pero muy divertido.
P.D.: Sí recibí mis pantuflas echas a mano. Muy monas por cierto y en mi color preferido. Ahora tengo pantuflas para cada día de la semana jaja.
MORALEJA: En cuestión de fechas especiales no pienses tanto en lo que recibirás, abre las manos y lo que caiga jajaja.
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5 comentarios en “Las pantuflas no pedidas.

  1. Recuerdo tú indignación jajajajaja pero mira te tocó doble regalo así que no se queje….Estoy contigo que normalmente las wishlist no funcionan y que uno debe de agradecer caiga lo que caiga pero ¿para que sirve desear? jajajajaja Es lo malo de crecer y darte cuenta que Santa Claus nunca te traía lo de la carta si no lo que tus papás te contaban que estaba increíble. Un besote desmadroso

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    • uush!! sí, la neta hice mi osazo jajajajaja
      y eso de santa y el ñiño dios, sí se trata más de lo que tus pás consideran que te gustará, te hará bien o te educará jaja XD ahora que tengo hijo lo entiendo TO-DO (uuy sí, cómo no!)

      abrazos enoormes Mony-desmadres

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