Hijo pródigo.

Te veo, me ves, me veo en ti, en tus acciones, en lo que has hecho y en lo que nunca haré. Estoy, sólo estoy, cero movimiento. Pienso ¿Pienso?

¿Por qué no eres, por qué no soy lo que soñamos, lo que quiero y lo que dejaste de aspirar?

Relación conflictiva, ni tú ni yo somos, sólo estamos como proyecciones del universo en un marco molecular del que no salimos, en el que nunca deseamos estar, ¿o acaso tú lo soñaste? Me veo proyectado, sigo tus huellas cuasiexactas y el terror es absoluto dentro de esta madeja de ADN que jamás podré eliminar.

Creí hacer todo lo que tú dejaste al olvido, me instruí en las materias que tú dejaste a un lado, recordé lo que habías perdido y viví lo ignorado, y aquí frente a frente, coincidimos.

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