Después de tener al bebé, apatía

maternidad @mayrovles

 

Nueve meses pasaron y llegó el día; quirófano listo, doctores vestidos de pies a cabeza, sala fría, equipos esterilizados, lámpara encendida y nervios a mil. Escuché pláticas comunes, un celular sonando, un anestesista que mientras me  inmovilizaba terminó siendo mi paisano, un novio tomando mi mano y un niño en camino. Sentía que me esculcaban cual saco de papas, reían, cotorreaban y… ¡salió!, fotos, muchas fotos, fuertes gritos, llanto desaforado y mi mundo se detuvo.

Ahí estaba, pequeño, frágil y profundamente dormido, envuelto en sábanas blancas. No tenía palabras, la anestesia atontaba, los nervios se habían ido, ahora sólo sonreía hasta que lo perdí de vista. La noche fue larga, no pude volver a estar con él, todos platicaban que estaba precioso, que era el único entre aquellos cuneros y las fotos iban y venían. A la mañana siguiente yo sólo quería volar pero ni podía levantarme; lo intenté tres veces, el esfuerzo era inútil, las náuseas saboteaban mis planes y cuando por fin logré contemplarlo lloré, reí, sólo estaba para él.

Lo había escuchado muchas veces, sin embargo no lo crees o al menos no lo visualizas en toda su magnitud. El mundo se voltea de cabeza, por segundos se detiene y no hay nada por hacer, existe, está. No te cansas de verlo, hay triques por todos lados, no hay lugar y sigues llenando espacios. Los pañales abundan, hay pilas de cobijas, una cuna que luego ni usas, una cama individual que se vuelve insuficiente. Todo huele a talco, cremas, shampoo; la leche no puede faltar si el sueño quieres conciliar.

Ignoras si aún vives, te mueves por inercia, no te reconoces en el reflejo, las ojeras aparecen, la formalidad se esconde y los días se vuelven noches, no encuentras la diferencia, todo se siente igual. De pronto renuncias, te vence el cansancio, sollozas sin ganas, ni inclinarte puedes. Hay dolor en el cuerpo, hilos entre pieles, bostezos al por mayor, hinchazón del pecho, volúmenes holgados, grietas que parten panoramas, libido hasta el suelo. ¿Qué hacer, qué sentir? No se piensa, se actúa con torpeza, inexperto, inseguro.

Nada está en su lugar, hay mucho en tu cabeza, todos preguntan por boda y a ti ni siquiera te importa. Lo observas, te vuelves incrédulo, ¿cómo un ser tan pequeño fue puesto en tus manos por la vida?, ¿acaso habrá elegido mal, pudo elegirte, tú lo elegiste, se eligieron? Ninguna respuesta podrá bastar para comprender el hecho de que eres padre, tienes una oportunidad, un camino, un ser que nada espera, sólo aceptará lo que cargues en su sistema. Puedes cambiar, generar, asustarte y aterrarte, sin embargo ahí está, entrando en tu mirada, calando en tus adentros.

No sé si esto responda a mi abandono ante el mundo. Es simple: la política, los muertos, el clima, los ganadores de la lotería, el inicio de mi serie favorita, los cafés y los bares, mi comida italiana  de aniversario, el vestido blanco, mi cabello, los zapatos y el tiempo; esto y más vale queso, mis sentidos se centran en un punto tan específico y grandioso como mi hijo.

Publicado por La Jornada Aguascalientes / Suplemento Autonomía #54

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4 comentarios en “Después de tener al bebé, apatía

  1. Excelente artículo. Describe y nos da a entender el sentimiento de una madre en sus primeros días. Los de afuera pensamos en el regalito, criticamos si la ropita, que si se debe estimular al ninio de acuerdo a Piaget, Skinner y otros como nosotros que no tenemos la menor idea de verse en medio del marasmo interno con un bebe en brazos.
    Bien dicho! entendamos todos y tengamos comprensión y amor por las mamás, hay que preguntar por ellas también, ya que ante la algarabía de ver al bebe y a quien se parece y si ya le salió el diente, etc, nunca volteamos a decir: “Como te sientes hoy? hay algo que pueda hacer por ti? un abrazo tan solo tal vez?…

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    • Hola Tía Gela, muchas gracias por comentar! Es cierto, en ocasiones es difícil entender que esa amiga, hermana, pareja, ya no estará con nosotros tanto como lo deseamos; tiene otras prioridades y actividades propias de la maternidad, y definitivamente dedicará gran parte de su vida a su pequeño…

      Saludos y abrazos enormes!!!! 🙂

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