Días de melancolía

¿Te has levantado con la firme sensación de que este día será destinado a la melancolía? Tienes ganas de desempolvar aquellas rolas que tanto te llegaban en tus días de drama y nostalgia al grado de que leer un título, ver un disco o incluso un cassette, te removería muchas cosas que habías enviado al olvido. De pronto tienes el impulso de enviar un mensaje, algún mail o hacer una llamada para escuchar una voz o recibir respuesta de algún ente que tal pareciera que falta en tu día.

Lo irónico es que actualmente no encuentras ninguna razón para echar a volar tu estado melancólico, no hay un desamor que vaya a rechazarte o que jamás llegue a contestar tus mensajes, cuelgue tus llamadas y te haga sentir una vil cucaracha. Simplemente no existe, no hay nadie que en estos momentos tenga la intención de armar un teatro para ser partícipe de tus locas ganas de improvisar una situación “córtame las venas, no soy nada sin ti”.

Sonará raro, quizás son mis hormonas, este día nublado, la nostalgia de sentirme así o sólo es un conjunto de todo, de las ansias por ver a mi familia, aquellas calles bajantes, el cerro reverdecido o… simples ganas de sentir algo negativo después de tanto tiempo en continua paz y alegría. Sé que esto tiene tintes de locura, quién desea sentirse mal, sin embargo hace tiempo no siento esa droga que me hacía escribir algo más que no sonara a una simplona entrada de blog. Por lo pronto ya busqué esa lista de reproducción llena de canciones intensas, poesías inmersas en el engaño, el desamor y las lágrimas de un día gris mientras tomas un café que sabe a sal.

Suspiro hondamente y tal pareciera que la búsqueda se resume a tratar de sentir, y en un esfuerzo las emociones comienzan a colapsar en mi pecho sin necesidad de alcohol, ya que lo único que tengo a mi lado es un plato de fruta con yogurt; mi celular no suena y en un afán por abrir el telón de la decepción y la desesperanza, lo único que se me ocurre es escribirle a mi madre diciéndole que estoy conectada por si gusta charlar. ¡Y sí, lo hace! Me contesta recordándome que hoy es viernes y no estaría en casa… Bueno, ya es algo para dramatizar ¿o no?

Ahora sólo falta buscar la película romántica para moquear un rato, terminar de escuchar esa mentada lista y profundizar en las letras, publicar esta entrada llena de babosadas sin sentido y tirarme a la cama mientras siento el día frío y nublado, esperando que el cuadro se cierre con una tormenta vespertina que no deje asomar la luz del sol.

Definitivamente el encierro enloquece. ¿Tú cómo vives tus melancolías?

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Un comentario en “Días de melancolía

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