Pestilencia electoral

 

Dimes y diretes, debates sin sentido y llenos de paja, cero propuestas, miles de tonteras saturando los medios, puñaladas partidistas, golpes bajos evidentes, lenguas largas, gente jugándole al espía, quemazones de moral, pruebas flojas y desesperadas, patadas de ahogado, personalidad múltiple, incoherencias, asesores perdidos, candidatos difusos, credibilidad volátil, desconfianza a flor de piel, confusiones por doquier, respuestas vanas, verdades evadidas, campañas que apestan. Cansada de esto hablaré de otros temas que también nos afectan y lamentablemente se han tornado políticos.

1)   Santa Esthercita líbrame de la evaluación.

Si algo molesta a un alumno es presentar un examen, quedar mal ante el grupo mientras el maestro llega a mencionar la calificación, nos avergüenza el momento y en ocasiones cuando más de la mitad reprueba uno se siente confortado o al menos apoyado, bien dicen que “mal de muchos, consuelo de tontos”.

Sin embargo ¿qué ocurre cuando los evaluados son los educadores? Se arma el alboroto, se sacan excusas de la manga, se habla de que el hecho tiene tintes electorales y se busca manchar desempeños con una prueba mal intencionada. ¿Y qué tanto es cierto? Pareciera que si esta evaluación fuera aplicada después del primero de julio los resultados serían distintos, mejores, pero no es el caso. Considero que si no te has empeñado en prepararte durante años, para nada aumentará tu nivel en unos cuantos días.

En este caso, ¿por qué huir a un examen?, ¿es justificación la zona geográfica o el nivel económico? Sólo veo inmadurez y un mal ejemplo para el alumnado.

2)   Quiero cagar, saquen las pancartas.

Hoy en día la sociedad se manifiesta por una u otra cosa con el objetivo de expresar inconformidad o rechazo ante las prácticas actuales gubernamentales que han generado mellas a nivel económico y en cuestión de seguridad. No obstante, de pronto las agrupaciones pululan y con las votaciones a la vuelta de la esquina, pierden control al grado de generar caos hacia el resto de los ciudadanos.

Estoy de acuerdo en dar a conocer lo que me molesta, en listar propuestas y mejoras en distintas aristas sociales, a lo que no doy razón es a aquellos que sin un fundamento se rebelan, manteniendo una personalidad deforme y en ocasiones contradictoria, violenta, que pierden el respeto y se trepan a la libertad ajena.

3)   Indígenas congelados.

Hasta hace unos meses el tema de las sequías en tierras tarahumaras era la noticia, nos preocupaba y llenaba de pesar. Los periodistas lo tenían en primera plana, hubo colectas, el gobierno tomó cartas en el asunto, otros movimientos indígenas cobraron importancia y causaron interés general. ¿Y ahora, dónde están los indígenas?, ¿qué ocurrió con ellos, mejoró su situación, el gobierno sigue emprendiendo acciones?

Quizás vuelvan a aparecer cuando algún político o gobierno quiera lucirse, deba sacar la casta para salvaguardar nuestra identidad indígena o requiera de una cortina de humo para hacernos olvidar otro tema por congelar.

 

Publicado por La Jornada Aguascalientes / Suplemento Autonomía #44

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