Letras a cartas pasadas.

Desde que recibí tus primeras cartas hay algo que me pega en la cabeza, y es que por más cercana que me sienta a ti al compartirme tu vida y contarte cachos de la mía, me llega un sólo pensamiento “soy un fantasma en su vida, un ente anónimo tal como un diario”. El día que esté frente a ti me parece lejano, me pregunto qué diré cuando tu silueta esté ahí, parada, sin letras encima, sin todas las hojas escritas y sin esa apariencia de monitor que veo cada que me comunico contigo. 

¡Qué más quisiera yo!, compartir ese helado que a diario se me antoja, caminar hasta altas horas de la madrugada por calles perdidas de alguna ciudad, ver el paraíso estelar y contarte sobre mis sueños rotos, los sucesos fantasiosos e impactantes que se han presentado en mis pasos. Sin duda cada día siento una mayor necesidad de observarte, de tenerte a centímetros y constatar que existes, que lo leído pertenece a alguien y no forma parte de una colección de relatos enviados por una máquina automáticamente. 

Me agrada recibir tus noticias en formato misiva, hace tantos años que nadie lo hacía. Adoro conocer tus historias, tus momentos de plenitud y felicidad descritos a detalle cual pintura barroca, antigua, dramática y romántica. De pronto me da la impresión que estoy disfrutando de un platillo exquisito o de una ópera, de aquellas que te dejan marcado, retumbando por años en tu ser. Me identifico con tanto. Pienso que aún cuando nuestros caminos han sido contrarios, tan lejanos y ajenos entre sí, hay mucho de ti en mí. 

Traes a mi mente la etapa de introspección y aislamiento, esa en la que nunca dejaba de pensar y sentir, de cuestionarme por esto o aquello, veía y callaba, aconsejaba si se me preguntaba y en mi caso los relatos eran escasos, sin embargos los ríos de pensamientos eran gigantes. En cuanto al amor nunca tuve buena suerte, la mala racha me acompañó y parecía que nunca pasaría algo extraordinario en ese aspecto. Vivía de la idealización y los sueños. 

Del “amor” podríamos hablar mucho y no llegar a nada, cada quién habla como le va en la feria. Muchos han sufrido, otros más creen que han amado y sólo unos pocos llegan a experimentar el compromiso y entrega que considero forman parte de ese sentimiento, tan puro e inexplicable, sin un origen definido. ¿Qué parte surge del corazón, del alma o del cerebro?, ¿quién ha sido engañado por sus percepciones y sensaciones?, ¿cuántos han salido bien librados de aquél embrujo que ataruga? Sólo puedo decirte que tal como lo dices, cuando llegue, algo o mucho de ti cambiará, lo único constante es ser humano.

Hablando del amor pasemos a los besos. Hay besos de menta, chocolate y cebolla, otros más saben a tacos al pastor y algunos vienen aderezados con alcohol, depende mucho del gusto y el grado de consciencia que tengas. Con esto recuerdo a un ser de paz que en determinado taller nos explicaba que la vida era para disfrutar y estar cada momento, y en el caso de los fabulosos ósculos, si dándolo pensabas en hamburguesas, el beso sabría a hamburguesa o a cualquier otra cosa, menos a un beso. El besar ha de ser como el arte de beber un buen café, ¿no crees?

Quisiera ser al menos un extra en tus vivencias y no sólo un espectador.
 
Retazos de letras anónimas.
Anuncios

¡Anda, deja tus comentarios!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s