Tarde de verano.

                         La tarde iba lenta, mucho más lenta de lo que ya me tenía acostumbrada este verano. Mi pie derecho colgaba del tronco mientras las puntillas de mis dedos tocaban el río caudaloso como hace mucho no corría, su agua era tan fresca como la sombra de este árbol cuya curvatura evidenciaba sus años. 
 
 No había necesidad de ver, me placía más escuchar cómo las hojas mecían formando un canto, que engalanado por el trinar de los pajaritos haciendo su nido, llenaban el inmejorable ambiente.

 

Pasa del mediodía y el hambre hace presencia. Esperaba sus gritos de búsqueda llamándome para comer mientras secaba sus manos en el mandil… pero nunca llegaría la hora, ni el mandil, menos el grito. Papá no cocinaba, el luto no lo permitía.

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4 comentarios en “Tarde de verano.

  1. Me encanta tu creatividad.

    Con tan poco introduces al lector en dos ambientes (estados de ánimo) sutilmente distintos.

    Buen final, resuelves el conflicto en la última oración.

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