Un México Reprobado.

 

 

 

Estadísticas van y vienen, a final de cuentas son números que en ocasiones no dicen mucho y se pasan por alto sobre todo al formar parte del andar diario. Qué más da un 50, un 22 ó un 15%, de pronto se vuelven cantidades relativas que no siempre muestran un avance o retroceso significativo y válido, menos si realizamos comparativos con años pasados. Por ejemplo, podríamos decir que este año el PIB aumentó un 6%, sin embargo el gusto decae cuando alguien llega y nos dice que el año anterior retrocedimos 5 puntos, de tal forma que sólo se dio una recuperación y no un incremento real. Poco nos fijamos en estos parámetros, una minoría es la que se mete a profundidad, analiza la implicación de estos y el resultado es lo que más nos importa. ¿Vamos bien o vamos mal?

Definitivamente, a pesar de los pequeños pasos que hemos dado en distintos rubros, me temo que no se puede dar un diagnóstico positivo, sólo suficiente y en más de un aspecto ineficiente. Basta ver los índices que manejan ciertas instituciones, tal como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que desde años atrás en las mediciones realizadas a las 34 naciones que la integran, México no ha salido muy bien librado a nivel socio-económico. En el 2009 presentábamos un 22% de reprobación estudiantil; en el 2011 a través de la prueba ENLACE aplicada en los niveles medio y básico, los porcentajes dejaron mucho a desear, al grado que representantes del Congreso exigieron mayor compromiso, ingresos y soluciones respecto a los pésimos resultados que la SEP había publicado y el Secretario de dicha institución, Alfonso Lujambio, había minimizado a “interesantes e inquietantes” y mostrando una actitud mediocre prefería decir que íbamos por buen camino, que esto era parte del avance conforme a décadas atrás.

Sarcásticamente me pregunto si hace un siglo, con menos Historia Mexicana por contar y más involucramiento de los infantes en las guerras, de cada 10 niños 8 de ellos hubieran tenido una calificación de insuficiente y elemental en esta materia. Dejándome de ironías, qué decir de esos 3.5 millones de niños que no asisten a alguna escuela, de los 2 millones sin acceso a un bachillerato, o de ese 60 a 80% cuyo resultado es reprobatorio en español y matemáticas. ¿Esto puede considerarse aceptable? Me suena al típico  “pasamos de panzazo”. Bien dicen, mal de muchos consuelo de tontos, y al parecer esto sucede en nuestro país, lugar donde más se planea invertir en guerras que en la educación, donde en vez de capacitar a maestros y directivos se prefiere proteger a aquellos que apenas pasaron sin embargo sale caro jubilarlos, donde hay niños que caminan kilómetros para estudiar mientras el dinero se derrocha en una villa deportiva mal acabada y en los ancestrales partidos políticos, que parecen 10 pero son 3.

Pensemos, estamos acostumbrados al ya merito ganábamos, ya merito anotaba el gol.  Saboreamos la victoria para luego verla pasar del brazo de otro país, sobre todo en ámbitos como el deportivo y cinematográfico. Se gastan miles de pesos, segundos y ovaciones para ver un mundial, y no es suficiente para traer un trofeo; buscamos justificaciones y nos quedamos con un “para la próxima” o el “ya lo sabía” aunado a un amargo despertar. ¿Pero qué nos pasa, qué estamos haciendo mal? ¿Falta actitud, más enjundia en el grito y trabajo en equipo? ¿Nos falta preparación, menos mediocridad, mayor consciencia?, o simplemente confiar más en nosotros, en el ser que está al lado, vive, trabaja o tiene algo en común conmigo. No es raro ver a algunos sorprendidos que vieron ganar un mundial sub-17 y esas medallas de oro que ahora portan personas que ni siquiera estaban consideradas para los Olímpicos, porque en determinado momento los subestimaron.

Existen muchos que viven en búsqueda de esa aceptación ajena, y hay otros que a base de empeño sin importarles lo demás, salen adelante demostrando todo lo que tienen dentro; son seres cuya determinación toca la mente y nos recuerda respirar fuera del bache que cada uno hemos construido en una era donde el que se duerme pierde. Así que lejos de más sangre derramada, considero que hace falta voltear hacia el aspecto educativo, la calidad manejada, a la población que no tiene acceso a una escuela por sus recursos o punto geográfico, la preparación de los docentes y el ingreso destinado. Apoyando con esto al crecimiento de fuentes de trabajo y de personal preparado no sólo a nivel laboral sino personal, que lejos de buscar ser empleado tenga la posibilidad de emprender un negocio considerando menos burocracia y mayores facilidades. Confío en un cambio positivo aunque para ello falte despertar más cabezas.

¿Y tú cuándo despiertas?

 

 

Publicado por La Jornada Aguascalientes / Suplemento Autonomía #28.

Aguascalientes. Octubre 29, 2011.

 

 

Anuncios

¡Anda, deja tus comentarios!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s