Alice.

¿Por qué beber de mi saliva,

si ya has olvidado mis labios?

¿Por qué mencionar mis brazos

si te bastaban los tuyos?

Al menos te acompaña mi soledad,

aquí sólo queda el frío de tu vacío

y el temor de mi destierro.

Te cubriste de egoísmo

olvidando el amor pregonado,

me mandaste al carajo

sin importar la embriaguez

en que me habías sumergido,

volviéndome adicto a tu esencia,

a las formas de tu alma

y de tu cuerpo sin sentido.

Hoy que abres mis heridas

sólo me pregunto…

¿dónde quedó aquella niña

que enamoré con sigilo?

Más heridas no soporta

mi desdeñado cuerpo

que alguna vez te entregué

sin recelos ni miramientos.

Entendido queda

que no hay nada de aquello,

fui ciego y sordo

ante todo ese presentimiento,

mi alocado corazón sólo vivía

velando tus sueños y deseos.

Sé que tus necesidades

han cambiado como el viento,

el cual ahora ahoga mis sollozos

en medio de tanto silencio.

Te juro que tampoco pretendo

obligarte a un encuentro,

tan sólo deja mirarte

a través de aquél espejo.

Publicado por Juaveler ¡Dale voz a tus pensamientos!

Aguascalientes. Septiembre 26, 2011.

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