Avatar… luego existo.

(Por una adicta al Internet)      

 

 

Después de recibir tantos impactos sobre el mismo tema, lo capté como una señal “divina” y ahora trataré uno de los fenómenos más comunes dentro de la red: el avatar. ¿Qué es?, ¿por qué existe?, ¿acaso alguien no tiene el suyo? ¿Es una necesidad o simple vanidad? No lo sé, aunque dentro hay millones y uno de esos quizás eres tú.

En un mundo donde la fama, el poder y la estética cobran diariamente más peso, es lógico que teniendo en nuestras manos un medio tan atractivo y masivo como el Internet (el cual además goza de la particularidad del anonimato) las personas accedan a páginas como Second life, IMVU ó Sims, y cual cirujano virtual crean su alter ego, esa imagen ideal que se ha venido generando en cada cabeza. Procuramos que tenga buen cuerpo, sino cuál es el chiste, y en menos de 5 minutos podemos obtener esa cinturita, aquellas mega bubis, esos cuerpos musculosos y una espectacular melena propia de anuncio publicitario.

La cosa no queda ahí. Ahora comenzamos a darle una personalidad llena de cualidades, habilidades y demás detalles, producto de todos los estereotipos que nos han enganchado a lo largo de nuestras vidas. Concluido este paso, de inmediato buscamos lugar en alguna de las salas que ofrece el Chat de determinada página, rogando encontrar a alguien “tan interesante” como nosotros.

Detrás de ese disfraz nos sentimos protegidos, atractivos y sobre todo decididos a socializar, sin importar qué tan ñoño, tonto, inseguro o feo te sientas fuera de ese mundo virtual; ahí puedes ser, hacer y deshacer. Pareciera que todas las puertas del mundo se te abren, eres aceptado y muchas veces adorado, seguido por otros que te consideran lo máximo y continuamente te dicen “¡quisiera ser como tú, muero por conocerte!”. ¡Oh dios!, ese poder inigualable de estar detrás de una máscara te hace ver todo desde una perspectiva que muchas veces sobrepasa tus expectativas.

Aquí es cuando me pregunto qué ganas con ser otro y en qué momento termina tu ser y empieza tu avatar. ¿Acaso tienes todo ese potencial que muestras detrás de un monitor? Y si es así, ¿te has preguntado qué te impide serlo? Además, esto sólo es una pequeña porción de lo que se vive en la intimidad de una ventana de Chat, en la cual muchas veces una “santa” se convierte en una chica hipersexual que ha olvidado las palabras pudor y moral. O qué me dicen de aquel outsider que dentro de la red se convierte en el galán arrogante que bien podría estar con cualquiera; es el papi de la sala y nadie lo cuestiona.

Somos otros. Pedimos sinceridad y no la damos, esperamos encontrar una pareja o grupo de amigos, cuando en realidad nuestra imagen y perfil en su mayoría está lejos de lo real. Hoy recuerdo a ese amigo que en una charla me dijo “aún sigo esperando conversar con alguien real más de 10 minutos sin un LOL ni un WTF”. Y yo me digo, ¿qué hace en un Chat?

Publicado por La Jornada Aguascalientes – Suplemento Autonomía.

Junio 25, 2011. Ags.

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2 comentarios en “Avatar… luego existo.

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