El precio de la libertad.

Publicado por La Jornada Aguascalientes, Suplemento Autonomía.

Junio 11, 2011. Aguascalientes.

 

A excepción de alguno que otro cargado de actividades y gran ajetreo, en sí mi día domingo transcurre lento, sin pena ni gloria. De no ser porque a veces viajo por visitas familiares, se podría decir que más que lento es perezoso; no encuentro algo relevante en la televisión, y debido a que muy rara vez lo destino a realizar quehaceres, prefiero sentarme frente a este monitor para ver algunas películas o ya de plano, revisar el desfile de comentarios y demás chismes vía facebook o twitter, con la esperanza de leer algo divertido.

Casi siempre es así, hoy fue distinto. Hace días le prometí a un amigo que vería una de sus películas favoritas, la cual recomendaba ampliamente. Su título “Into the Wild” no decía mucho y realmente no generaba gran interés de mi parte, sin embargo hoy decidí hacerlo, rogando porque fuera buena, y cuál fue mi sorpresa: es buenísima. En general, la historia viaja a través de un joven idealista que apegado a la responsabilidad y la moral, un buen día decide que no quiere una carrera, que no desea cumplir patrones sociales y mucho menos guiar su vida con máscaras. Así que se lanza al mundo en búsqueda de conocerse y encontrarse, de renovar su visión y de conseguir su libertad.

Una vez que terminó, removió bastante en mí. Recordé que hace más de siete años salí de casa con el mismo objetivo, deseaba ser libre, aprender a vivir y disfrutar, ampliar mis horizontes y evitar el camino trazado por las mujeres de mi pueblo. Rompí los esquemas familiares, pero más aún, rompí mis propios esquemas, me percaté que no bastaba con desear la libertad, la cual muchas veces se ve obstruida por factores sociales, económicos y psicológicos.

Varias notas, páginas y paredes me han dicho que ser libre es un estado mental, que tu familia, tus fantasmas y demonios interiores te atan más que unas rejas. Sumo a esto, el factor que desde mi perspectiva más nos encadena a una vida cautiva: el dinero. Éste va y viene, se mueve como víbora a través de las calles, los comercios y tu casa; el tenerlo en exceso nos llena de ambiciones cada vez mayores y su escasez nos preocupa, nos angustia y llena de inseguridades. Tememos ser pobres, aunque por más que poseemos jamás dejamos de sentirnos así, y entre más tenemos, más tememos perder.

Por ello me pregunto si realmente deseamos ser libres. ¿Acaso estás dispuesto a perder todos tus bienes, incluso los últimos 50 centavos de tu bolsa? Sinceramente yo no estoy segura de mi respuesta. Tiendo a pensar que sí, sin embargo toda una vida se me programó escuchando que si tuviéramos dinero nos iría mejor, alcanzaríamos mejores puestos, autos, una casa más grande, un jardín, más de una computadora y muchas cosas más. He trabajado mucho para lograr al menos lo básico, no obstante algo en mí evita cederle tanta importancia a los billetes y no valorizo a las personas y cosas por un precio, tampoco he vendido mis letras, las cuales quizás sólo valen para algunos, al menos para mí sí y eso basta.

Entonces pienso que en un México preso de su economía, difícilmente se puede aplicar el término de libre y soberano. O díganme, ¿quién es libre en este país? Aún si no tienes nada y vives feliz apartado de todo, bien puede llegar el rico y joderte por sus intereses.

¡Bendita libertad, cuál es tu precio!

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5 comentarios en “El precio de la libertad.

  1. Con unos amigos en forma cínica acostumbrabamos decir,- “El dinero es la sangredel mundo.”- Claro que en ese momento no lo pensabamos así realmente, creo que aún nos quedan reservas a aceptarlo como una máxima, aunque poco a poco esa idea se ha tornado mas grande y solida mientras envejecemos y nos vemos obligados a adquirir pedacitos de papel pintado para sentirnos seguros.

    Hoy estas jugando a Lenon,a Marx y a una tal M. Rovles (mi literata favorita), y como dice ese refran gringo, Abriste una lata de gusanos, todos podemos ser “libres” y como dice tu post resulta bien caro, ¿cómo le hace uno pa quitarse de la cabeza una forma de vida a la que esta acostumbrado, cómo le hace uno pa aprender a vivir en libertad, osea sin este mundo completamente reglamentado, como carajos nos alejamos de nuestras comodidades (inecesarias pero que nos crearon), para comenzar una nueva vida sin aspiraciones a un Ipod.?

    Ya lo intentaron los comunistas, los socialistas, algunas comunas en este mundo mas o menos lo han logrado, esas formas de vida no las comprendemos porque simplemente no las conocemos, lo que si podemos conocer y a veces se nos olvida, son nuestras tradiciones y la vida “simple” de los pueblo, … topamos con baches mi May, ora si ya nos atoramos, uste se jue a la ciudad a encontrar la libertan y yo quiero volver al rancho.

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    • Señorito, qué honor tenerlo entre mis lectores y qué grato leer sus comentarios siempre tan acertados e incisivos. De hecho, me sincero, me gustó más su comentario que mi post jajajaja!

      Me encantó la frase “para comenzar una nueva vida sin aspiraciones a un Ipod”, la cual es simple en forma, pero indudablemente profunda y compleja detrás del telón.

      Un abrazo y espero leer mucho más de usté 🙂

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  2. Esteban… Darth Erion… Gracias por sus comentarios!!!

    Tal como lo dicen, muchas de las veces dejamos claudicar nuestros sueños y deseos por cumplir, sopesar u obtener no sólo cuestiones materiales (en el peor de los casos), sino también cuestiones como una estabilidad emocional y física.

    Vivimos inmersos en un mundo movido por el dinero; si no lo tienes hay carencias alimenticias y sobre todo dejas de tener acceso a la salud, la información y educación. Triste pero cierto 😦

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  3. Un gran texto, que nos lleva a una profunda reflexión. Efectiva y lamentablemente nos han adiestrado para creer que el dinero lo es todo en la vida. Y que no importa atentar contra nuestros recursos naturales ni contra nuestros semejantes con tal de obtenerlo. El que piensa diferente no deja de ser un loco idealista tachado de comunista. En relación a un México libre y soberano, mientras no seamos independientes en cosas tan básicas como la alimentación, siempre seremos esclavos dependientes de otros países. Y eso es lo que les conviene a los que tienen el sartén por el mango.

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  4. Recuerdo una vez en la serie de “Smallville” que Lex Luthor, enamorado de Lana Lang y postulándose como candidato a senador o algo así, tuvo un sueño en que decidía abandonar su candidatura y abandonar la empresa de su padre para largarse con su amada…. pero un día Lana enfermó de gravedad, él no tenía dinero para ayudarla, su padre (Lionel Luthor), aún resentido por la renuncia de su hijo, se negó a ayudarlo… al final de ese sueño terminó perdiendo a Lana entre sus brazos… al despertar, concluyó, en pocas palabras, que el dinero no lo era todo… pero que sí le ayudaría a conseguir todo lo que amaba, y conservarlo…… parece un razonamiento muy lógico y, hasta cierto punto, muy cierto, pero ese fue el momento en que Lex Luthor cambió por completo al lado oscuro, y comenzó a guiarse por su codicia y sus ambiciones…….. ¿dónde queda esa línea que divide a la libertad y la “necesidad material”?

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