Oiga licenciado, qué vende usted.

Publicado por Revista Cultural Letras Anónimas

Ejemplar #17. Abril 2011.

Egresada de la licenciatura en mercadotecnia desde hace tres años, más que el conocimiento, las miles de notas, aquellas materias o esos libros en mi sala, revolotean en mi mente los grandes momentos, los altercados por tonterías, esos obstáculos librados para entregar un trabajo, las madrugadas con los rostros cansados de mis amigos, las bromas delirantes que eliminaban un poco el estrés, muchas caras, tantas fotografías y una frase que desde el momento que escuché en boca de mi maestro, me encantó: “ser licenciado me costó 4 años, pero ser Alejandro me ha costado una vida… llámenme Alejandro”, esa fue su presentación y no la he olvidado. Creo que tiene la razón, sobre todo para aquellos que vamos por la calle como títulos caminantes dejando a un lado lo realmente importante, nuestro ser, del cual nuestra profesión u oficio sólo es una parte, no el todo. En mi caso, me costó duro aprenderlo.

Hace no mucho, recién botada de una institución educativa más, quería comerme el mundo, escuché tantos y tantos comentarios en los cuales mencionaban que “alguien como yo” encontraría trabajo fácilmente, que ni debía preocuparme pues al ver mis notas y reconocimientos inmediatamente sería contratada para grandes puestos, no para ser una secretaria o algo parecido, mucho menos para ser una vendedorcita más ¡no, no, no, qué horror! Yo era mercadóloga, no vendedora; me lo recalcaron tantas veces que no podría precisar el número. Y sí, realmente llegué a pensar, muy por encima de mis temores a lo desconocido, de la inseguridad latente y de mi escasa buena imagen (fachosa y descuidada por cierto), que debían tener algo de razón y la inteligencia me salvaría de batallas y contratiempos.

Sí, cómo no. A los primeros currículos enviados y entrevistas realizadas me di cuenta que nada era como me lo habían contado, que esta realidad profesional dista mucho de aquellos hermosos cuadros en donde saltaba entre la abundancia y la fortuna, junto a mi autorrealización. ¡Qué va! Para empezar, no contaba con la experiencia de los 2 a 5 años que te solicitan, a lo mucho era un año el que documentaba uniendo todos mis trabajitos temporales; tampoco mostraba la imagen de aquella mujer segura y exitosa en los negocios, a duras penas tenía dos pantalones de vestir que mi mamá me había hecho comprar para ocasiones como estas. Aún escucho el sonsonete que decía “Mayra, ya no eres estudiante, ahora debes vestir formalmente”; sonaba bastante aburrido para ser verdad, sin embargo era cierto, siquiera para la entrevista debía traer buena facha.

En fin, así anduve por dos cortos meses cuando de pronto recibo una llamada, voy a entrevista y me contratan. Me sentía más que feliz, creí que ahora sí se cumplirían mis grandes sueños, y que a diferencia de otros compañeros de mi generación, yo sí había conseguido trabajo rapidísimo. Claro, eso creía. La realidad era rara, muy rara. El primer mes estuvo de lujo, meras capacitaciones, apoyo al por mayor de aquel jefe que decía estar lleno de conocimiento y de grandes expectativas sobre mi crecimiento dentro de la empresa; a las 6:00p.m. ya estaba en casita, y durante mi jornada si no veía a los demás cómo trabajaban, paseaba por la ciudad.

Sí, todo sonaba de lujo hasta que a partir del segundo mes me comenzaron a presionar para que obtuviera resultados. ¡Oh, problema! La niña Mayra se dio cuenta que era vendedora y no sabía vender. Vaya meollo para alguien que había sido preparada como licenciada, y no precisamente de las ventas. Créanme, fui un completo fracaso durante esos tres largos meses. Ahí me percaté de que mi seguridad estaba por los suelos junto a mi autoestima, de que la inteligencia no es sinónimo de sabiduría; en esta vida los contactos como los amigos son puntos valiosos a tu favor, y seas lo que seas, en determinado momento debes comprender que independientemente de tu oficio o el título de tu pared, necesitamos de otros y nada nos da derecho a humillar, menospreciar o subestimar a ese ser humano que trabaja, porque a final de cuentas, busca el mismo objetivo que tú, subsistir en un ambiente socioeconómico nada sencillo y burocrático, además de inseguro y elitista.

Lo más importante según mi escasa experiencia es vivir la palabra humildad, comer el mundo por cachitos, aprender primero a gatear antes de correr, dejar nuestra soberbia y saber que podemos obtener conocimiento aún de aquellos que menos esperamos. Debemos ir por el mundo con la mente y los sentidos dispuestos a observar, sentir, discernir y crecer. Como me dijo un día aquel músico en la placita de los mariachis “hay días de mucho, hay días de poco”.

¡Mucho éxito laboral para cada uno de ustedes!

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7 comentarios en “Oiga licenciado, qué vende usted.

  1. Tarde pero sin sueno…leo este escrito tuyo May. Excelente, no podria ser mas fresco y sincero. Recorde mis tiempos de recien graduada, de hecho desde el noveno semestre ya sentia miedo al ver la brecha entre lo aprendido y la realidad.
    Aprendi, efectivamente que cuesta mucho mas y es mas valioso ser Angelica, que tener una maestria o un doctorado. Por eso, el trabajo debe subordinarse y ser solo un medio para llegar a nosotros mismos, no el fin.
    Bravo Ranita, sigue encontrando tesoros y develando misterios.

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  2. francamente dude mucho en dejarte mi comentario…
    Cuando me llegaron rumores algo fuertes de que la señorita mas ñoña de mi clase era vendedora no podia creerlo y hasta el día de hoy apenas pude confirmarlo. Maira yo soy orgullosamente vendedora desde hace mas de 5 años (telcel y sky) he cumplido con mis metas en vtas en muchisisisimas ocasiones, he quedado dentro de los primeros lugares en ventas a nivel estatal como a nivel nacional, me ofresieron mejores puestos y creeme que lo mio, lo mio son las ventas y no hay mejor trabajo que yo pueda tener. Al igual que tú he sido criticada del porque Aris sigue siendo vendedora, creeme q ahora los mando muchoo a la… cuando me pongo a comparar los sueldosa de mis ex compañeros y el mio. mi sueldo esta similar al de un mercadologo q esta de 8am a 6 pm con 1 hora para comer dentro de una oficina (creeme que mi horario es mucho mejor que el de ellos, se adapta como anillos al dedo de mis necesidades jejeje) yo nunca fui una buena alumana, me la pasaba en el cotorreo constantemente gran prueva de ello es mi muuuy mala ortografia jejejeje, con que pasara los examnes ya me daba por bien servida, creo q a diferencia tuya yo nunca le di la misma importancia que tú le diste a la carrera, eras una alumana muy dedicada el 9 para ti era catastrofico jejejeje te la vivias en la biblioteca y creo q por eso te pego mas la cruda realidad del desempleo y la alta demanda de mercadologos. Eres una niña muy bonita pero derepente hay q resaltar la belleza (hahaha esta vanidad que no me deja jeje) tienes mucha razon el vestir bien te abre muchas puertas, a un ex novio lo subieron de puesto cuando comenzo a vestir bien jejeje y esque nuestra imagen es indispenzable vendermos como mercadologos. Nunca he menos preciado mi trabajo por que para q una empresa funcione depende al 100 de las ventas, bien nos los decia el Contador Solis ” El principal Activo de una emprersa son las ventas” y sin ventas pues no hay empresa hahahaha. May yo no elegi ser vendedora, las ventas me eligieron a mi. Nena cuidate muchoo y espero leer pronto algo tuyo dedicado al Amorsh que es lo que mas me gusta jejeje … Me encanto leerte BESITOS!!!
    =)

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    • Arisienta! Qué gusto que te decidieras a comentar, no hay como apreciar lo que otros han hecho y experimentado en sus vidas.

      Sabes, los años han pasado y uno aprende, en mi caso dejé las calificaciones a un lado y aventé la soberbia a la jodida, y lejos de menospreciar las ventas, ya que durante la carrera es a lo que me dedicaba en las vacaciones, comprendí el gran esfuerzo que trae cumplir una meta.

      Tienes razón, mucho de lo que sabía estaba en un libro o revista, no había mucha introspección efectiva de mi parte y aunque un 9 no era catastrófico para mí, como lo mencionas, y sólo entré a la biblioteca cuando era la última opción, empleé mucho tiempo entre el ocio, la recuperación de mi ser y la familia que había abandonado, y en la búsqueda del sentido de mi vida. Olvidando por mucho la importancia de estar preparada para lo que venía.

      En cuanto a la frase del contador Solís, difiero. Considero que el éxito de una empresa radica en cada uno de sus elementos y áreas, en la sinergia que ellos generan. ¿Qué sucede cuando una empresa vende mucho pero producción no cumple con los parámetros solicitados? ¿Qué pasa cuando el servicio post-venta y la atención a clientes son pésimos? ¿Y cuántas empresas no se han ido al carajo por malas decisiones directivas, falta de comunicación u olvido de la importancia de cierto departamento? Creo que el principal activo es la gente que la conforma, independiente a su carrera, oficio o actividad.

      Por otra parte, estoy de acuerdo en que cada una de esas cabezas debe vender su imagen, su entusiasmo, a su empresa. Bien hizo Sam Walton cuando decidió que cada elemento clave de Wal-Mart se encargaría de promover y enaltecer un producto que para otros pude ser “del montón”.

      Finalmente, me da gusto que las ventas te hayan elegido y tú las sigas recibiendo de forma tan exitosa. En mi caso, qué puedo decir, dentro del marketing la atención cliente antes y después de la venta me han elegido hasta el momento, manejo bases de datos donde cada nombre importa y considero que el CRM merece gran atención. Así también, de pronto me gusta el diseño, la edición de fotografías y sobre todo darle a la escritura. Hoy día hay que ser multidisciplinario, ¿no crees?

      Besos y la mejor buena vibra querida Aris!

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  3. La vida es un constante aprender y al terminar la carrera no lo sabes todo, por el contrario apenas comienza tu verdadero aprendizaje, la busqueda de fusionar tus conocimientos y tus gustos para crear que la sociedad valore y puedas vivir de ello. Conocer tu experiencia es algo muy valioso para todos los que deseamos ser mejores en la vida, Felicidades May, gran mensaje. 😉

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  4. Felicidades Mayra, cuanta razón tienen tus palabras me siento muy identificada con lo que escribes.. me encanto y si me permites lo compartire con mis amigos del facebook!!

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  5. A veces es necesario esperar y ser pacientes, tomar lo mejor de cada trabajo, (aunque sea de vendedor) aprender de todas esas experiencias que quiza no hayan sido tan afortunadas, pero que sirvieron para mejorar y para darte cuenta que asi no se hacian las cosas.

    Buscar por todos lados la opotunidad,, no de que te llamen licenciada mercadologa, si no que simplemente te llamen a ti, por tu nombre “Lupita” y por apellido “ella sabe de mercadotencia” y puede ayudarme con mi empresa.

    Creo que llega un momento en que todo se va dando por si solo, hay momentos muy malos que te hunden, pero que al contrario te van haciendo mas fuerte para enfrentar algo mas grande, claro siempre hay estar alertas para cuando llegue esa nueva oportunidad.

    Saludos May, e igualmente Mucho exito!!

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    • Así es Pita! más que profesiones andantes, somos personas, y de igual forma cada uno en su oficio desea ser valorado y respetado.

      Sin embargo, vaya que recuerdo cómo diversos maestros hacían ver “el gran abismo” que existía entre un vendedor y un mercadólogo. Y pienso…

      Si en lugar de hacer ver esa “gran diferencia”, estos profesores hubieran hecho énfasis en cuestiones como: la humildad, la tolerancia, el respeto, la perseverancia y la dignidad en el aspecto personal y laboral, tal vez hubiera menos frustrados.

      Sé que el conocimiento es importante, no obstante, los maestros que mayormente marcan son aquellos que trasmiten e incitan a una mayor amplitud de criterio a partir del análisis de la sociedad, de nuestra realidad. Aunque también es una lástima que como alumnos no siempre aprovechamos a estos maestros y optamos por encerrarnos en una burbuja de confort creyendo “ya llegará el día…”

      Gracias por tu comentario niña!!!

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