Desde mi soledad.

Publicado por Revista Cultural Letras Anónimas

Ejemplar #17. Abril 2011.

Fotografía: May Rovles

Querido amigo, hoy en este día de tanto vacío, de tanto silencio, quisiera decirte lo mucho que quiero platicar contigo; contarte mi vida, decir disparates y frases a medias, como aquella gente de pueblos lejanos. Extraño tu nefasta y divertida presencia que invadía penumbras de aquellas madrugadas. Aún recuerdo tu risa entre conversaciones mudas y las fumarolas, puntos suspensivos.

No sé si a ti te pase igual, no sé si tú te sientas tan solo como yo me siento. Quisiera salir, caminar un poco, escuchar voces ajenas y sentirme acompañada; sin embargo aquí me quedo, no tiene sentido llenar huecos infames con productos ilusorios que engañan mis sentidos, ilusionan por momentos fragmentos de mi ser.

Extraño que me ignores y hagas burlas de mis ocurrencias entre comentarios muy elaborados y existencialistas; al menos comprendías, sé que lo hacías. Y a casi media noche, desde esta vieja silla, te escribo estas palabras en que desahogo mi poca sensatez.

No sé si a ti te pase, pero en ocasiones quiero estar con alguien, que ese alguien me mime y me oiga, y que luego me juzgue a loca, que ría conmigo y luego se harte de tanto que ya he hablado, haciéndome feliz porque está a mi lado; que me regale su tiempo y tenga oídos a mis quejosos comentarios acerca de la vida, su esencia y palidez. Que me diga “te quiero”, que me abrace y me done mucha calidez. A veces quiero eso.

Y sabes qué pasa. Cuando más deseo y espero esa llamada, aquella invitación o visita espontánea, jamás llega a mi puerta, o a ese celular que sólo recuerda que mi amigo es pobre y le falta saldo. Y con cada hora mi entusiasmo acaba, mi esperanza calla ante aquel ruidoso cuadro de colores que sólo me informa que esto terminó.

Me pesa recostarme y sentir el espacio, que sólo se mofa de la idiota tarde en que viví esperando aquella presencia que jamás llegó, ni pensó en llegar, nunca lo deseó…

Estoy sola amigo mío y me encantaría aparecer contigo, hacer grandes recorridos como aquel turístico día, charlar hasta altas horas y quedarme dormida con aquella película jamás empezada. Hoy preferiría olvidarme de mi ser, hoy preferiría que tú rieras también.

 

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