En búsqueda del Valor Agregado

Publicado por Revista Guayoyo en Letras.

Venezuela. Marzo 14, 2011.

 

Fotografía: May Rovles

¿Te has preguntado por qué elegiste ese par de zapatos?, ¿por qué te volviste cliente asiduo de esa determinada tienda?, y ¿cuál es la razón por la cual esa persona es tu doctor de cabecera? Imagino que sí, tal vez algún día tiempo atrás habrá pasado por tu cabeza, quizás todo inició desde que decidiste dar ese primer paso y entraste a ese local o a esa página en internet, por iniciativa propia o de alguien más; el caso es que lo hiciste y a partir de ahí ya sea que te dieras cuenta o no, evaluaste a aquella persona, producto o servicio, tomaste esas notas mentales y en cuestión de minutos decidiste que volverías.

Situaciones como estas suceden a menudo en nuestra vida como consumidores; cada que tenemos la oportunidad de conocer algún sitio o artículo nuevo, portando nuestra armadura llena de reservas y desconfianza, nos vamos vinculando, y si éste logra satisfacer gran parte de lo que buscamos y/o necesitamos, lo calificamos positivamente. Sin embargo, hay un punto especial que muchas veces se convierte en el parte-aguas al momento de tomar nuestra decisión. ¿De qué hablo? Del “Plus” ó “Valor Agregado”, el cual no es otra cosa que ese esfuerzo o detalle extra que contiene aquel producto o servicio, y lo distingue del resto.

Se dice fácil, no obstante, pocos lo llevan a la práctica. Y si es algo tan importante, ¿por qué sólo algunos lo aplican; qué es lo que sucede?

Bien, por inicio de cuentas, dentro de una sociedad como la mexicana y en gran parte de Latinoamérica, las pequeñas y medianas empresas visualizan ese “extra” como un gasto más que una inversión, y por ello continuamente lo pasan de largo haciéndolo exclusivo de las macro-empresas. De la misma forma, tendemos a creer que si el consumidor realmente necesita de lo nuestro, él lo tendrá que adquirir al precio y las condiciones que presentemos en el mercado. ¿Soberbios? Sí, mucho. En constantes ocasiones pecamos de nuestra superioridad sobre las necesidades sociales, y cuando en uno o dos años llega una empresa grande, nacional o internacional, la cual cumple o supera las expectativas de los adquirientes, nos quejamos, somos inquisidores y lejos de ver la forma de mejorar, tendemos a darnos por vencidos, mostrando una mediocridad tal, que da pena.

¿En verdad es complicado ofrecer algo de calidad con un “plus”? No lo es, pero saboteamos nuestra existencia nublando la creatividad, ya que aportar un detalle significativo no implica que deba ser costoso. Esto queda demostrado en dos ejemplos tan palpables y sencillos, que lejos de ser parte de un libro o de encontrarse en otro país, los he vivido aquí, en Aguascalientes, México.

En primer lugar se encuentra Sofy y Tony, madre e hijo provenientes de China, los cuales encontraron un rinconcito para cocinar y ofrecer al público vegetariano una gran diversidad de platillos exquisitos y nutritivos, en lo que viene siendo su cochera; como lo leíste. Siendo así, ¿cuál es el extra que logra que este lugar sea tan concurrido? Uno, el servicio tan amable y cálido. Dos, siempre procuran que junto a tu orden se incluya una fruta o un poco más de algún platillo en particular. Si decides comer ahí, se te ofrece una jarra con agua, de la cual puedes servirte cuanto gustes. Todo esto recrea un delicioso clima de confianza, de sencillez y satisfacción. Créeme, sales con una sonrisa, la cual te es correspondida al despedirte.

El segundo ejemplo me dejó boquiabierta, y no precisamente por tratarse de mi visita primeriza con la dentista Yllescas, sino por el grado tan comprensivo y minucioso que conlleva el estar sentada en esa silla que para muchos es terrorífica. Desde que entras te realiza un breve pero efectivo sondeo en el cual dentro de las preguntas se informa si es la primera ocasión que acudes a un dentista o si has tenido alguna experiencia traumática con algún doctor. La sorpresa viene cuando le escuchas decir “comenzaremos con un Spa Dental”.

¿Cómo? Resulta extraño pero cierto. Te pregunta qué olor de esencia prefieres y si tienes problemas de espalda. Todo esto es el preámbulo para una sesión de aromaterapia, la cual incluye un respaldo que te estará masajeando por 10 ó 15 minutos, relajándote de tal forma, que a la par de esa música oriental de fondo, te hace olvidar por momentos que te encuentras con un dentista, el cual en otro momento y lugar, ya estaría sobre tu boca mientras tú la abres tan grande para que pueda trabajar y de pronto hacerte sufrir un rato. Con la Dra. Yllescas es diferente, muy diferente. Su trato y esa sesión hacen que una visita a su consultorio sea toda una experiencia.

Como podemos ver, la búsqueda del valor agregado no debería ser un conflicto. Se trata de aportar lo mucho o lo poco que nos nazca, lo que dicte nuestra naturaleza y actitud hacia el servicio, haciendo pequeños esfuerzos, en ocasiones nada costosos, logrando un beneficio mutuo. Sólo conlleva ampliar nuestra visión y entender que los pequeños detalles hacen grandes diferencias, no sólo a nivel económico o social, sino también personal. Queremos más, demos más.

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Un comentario en “En búsqueda del Valor Agregado

  1. Hola!!!!!!!!

    Genial artículo XD

    No sé si sería buena idea que también agregues las direcciones de estos 2 negocios (pa ke luego pidas comisión por cada persona que llegue diciendo que leyó tu recomendación en tu blog o algo así… XD )

    I. L. P. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! XD

    Me gusta

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