El Rito; en medio del escepticismo

Publicado por Revista Cultural Letras Anónimas

Marzo 08, 2011.

Sin duda, estoy declarada como una fiel seguidora del Sr. Anthony Hopkins, británico que aporta mucho de sí a cada personaje que interpreta, con un trasfondo y matiz particular que ya sea alguien “bueno” o “malo” es tan creíble que te lleva de la mano a través de la trama, internándote en su mundo desde la perspectiva que lo concibió. O qué me dicen del temible Dr. Hannibal en The Silence of the Lambs, ¿lo recuerdan?

Bien, pues con el 2011 llega el nuevo filme de este gran actor: The Rite, el cual relata cómo el personaje de Michael Kovak decide sin una total convicción, tomar el camino del sacerdocio, ya que en su familia sólo existía esto o el servir al negocio de su padre, una funeraria. Y a partir de este hecho se ve inmerso en un espiral donde su escepticismo le crea confusiones y problemas para seguir por un sendero, que con fe o sin ella, continúa escalando, pues otros a diferencia de él ven que cuenta con lo necesario para convertirse en un “hombre de Dios”.

Una de las personas que cree en él, es el padre Lucas (Hopkins), quien a través de la enseñanza del rito del exorcismo junto a sus métodos poco tradicionales, le mostrará que para creer en la luz debe reconocer la existencia de la oscuridad, y trastocando sus recuerdos más dolorosos, llenos de culpabilidad y odio, le hará encontrar su camino, uno que lejos de ser perfecto, conlleva errores, y en ocasiones también escasez de fe y sentido por la vida. Sólo le pide, creer, reconocer lo existente aún cuando no lo vea.

Dentro del argumento, en lo personal llamó bastante mi atención el diálogo en el cual como signo de advertencia el padre Lucas dice a Kovak que el escepticismo no libra de que seas dañado por el mal, por el diablo. Y es aquí donde dentro de mi cabezota se cruzan ideas que un afán por desenredarse, sólo logran que el nudo sea cada vez más complicado, difícil de deshacer. Así que espero ser clara.

En principio de cuentas, considerando que al igual como sucede con temas políticos, futbolísticos o que incluyan cierto fanatismo, el tema religioso es uno de los cuales se trata con pincitas, pues se teme que en determinado momento algún comentario o pregunta a realizar pueda aludir al otro, a sus creencias y fe, al grado de salir enemistados si no se lleva un diálogo con madurez y apertura.

¿Por qué la situación es más sensible en este campo? En sí, esto sucede debido a que entramos a un plano mental en el cual existen ciertos testimonios, literatura, ideas e investigaciones, pero no realidades absolutas, sustentadas por completo y bajo argumentos científicos probables. Razón para que muchos nos etiquetemos como escépticos de una o más corrientes, lo cual nos lleva quizás al ateísmo, a tener una o más religiones a medias o simplemente a ir por la vida sin algún conocimiento fijo sobre el rumbo espiritual de nuestro ser.

Por lo tanto me pregunto, ¿cómo creer en algo que no ves?, ¿qué diferencia tiene tu vida al tener una religión o carecer de ella? Así también, ¿por qué para muchos nos es fácil decir “creo en Dios” pero una parte de nosotros se niega a creer en el diablo?, ¿es miedo a su existencia?

Finalmente, retomando esta película llena de interrogantes sobre todo si se trata de hechos reales, tal como lo han publicado, si puedes creer en dios, el diablo o cualquier otra cosa que va más allá de tu ser, ¿por qué no creer en ti?

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2 comentarios en “El Rito; en medio del escepticismo

  1. Por que es mucho más fácil creer en cualquier cosa que en uno mismo….. pues las personas, si creen en sí mismas, también tienen que responsabilizarse de las consecuencias de sus actos, tienen que “tomar las riendas” en diversas situaciones, tienen que reconocer y confiar en sus propias capacidades…. y conocer sus limitaciones…. bueno, bueno…. el hecho de que las personas crean en sí mismas implica que tengan que conocerse a sí mismas, aceptarse a sí mismas, y responsabilizarse por/para sí mismas.
    Por todo esto, es mucho más fácil echarle la culpa a la suerte, a los trabajos de brujería, al diablo, a otras personas, etc. etc.

    La gente encuentra tan difícil creer en sí mismas que deposita su fé en diversos amuletos, deidades y/o “seres espirituales”, etc.

    Se vuelve tan difícil encontrar sentido a la vida, al valor de las personas, a la importancia de las acciones, los sentimientos y las intenciones, e incluso de la propia existencia, que la gente ve necesario creer (y/o inventar) en alguna deidad (o varias) “todopoderosa” responsable de la creación y de todo lo que pasa…..alguna deidad que nos compensará si somos “buenos” y/o en un demonio que nos castigará si somos “malos”

    Toda esta reflexión me recuerda a una canción de queen que dice “yo no creo en Superman, ni en Peter Pan ni en Frankenstein, yo lo único que quiero es…… yo quiero andar en mi bicicleta, yo quiero andar en mi bici”….je je je… ya sé, así como recientemente inventaron a “la santa muerte”, yo voy a inventar la doctrina de la “santa bicicleta”, la cual nos traerá el misericordioso y gracioso “chocolove” para que después del apocalipsis todas las almas se diviertan y se mantengan en forma mientras les llega el turno de ser juzgados pa ver si se van al cielo o al infierno, lo cual será un gran alivio para todos aquellos que no crean ni en el “peje” ni en “calderón”, y ni en los ángeles ni en el chupacabras….. ¿por que digo esto???? por que es de madrugada y a veces a estas horas mi mente empieza a divagar como si fumara marihuana.

    Saludos!!!!!

    Darth Erion.

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