El lado clarÖscuro del corazón

* Después de chismear con la Nena, llegó la inspiración…
 

 

Después de la onda melodramática que me abarrotó los sentidos en pasados días, he vuelto al redil como dicen por ahí, y hoy me siento inspirada de tal forma que quiero hablar de algo que rara vez expongo de manera directa; digo, puedo escribir miles de cosas circundantes al tema, pero para nada tocar el punto específico. Me hago bolas, vomito poemas, exhalo melancolías y hasta grito horrores, y nunca escribo del amor.

Ahora que lo pienso, tal vez no me quería internar en ese tema “profundo y confuso” sin haberlo sentido antes. Hablo muy mucho demasiado (como decimos la Nena y yop), mas nunca he escrito, y ciertamente, luego resulta entretenido volver a leer la pila d burradas que a uno se le ocurre en determinado momento de nuestras vidas: rencor, amor, desamor, ilusión, perversión, yo qué sé!

Por mi parte, te cuento…  amo la música y hay una cancioncita con la cual estoy traumada desde hace siglos (y no es que yo esté taaaaan vieja jajaja), sin embargo me late mucho “Algo Contigo”, la cual ya es antigua y a la vez clásica; la he disfrutado con Rosario Flores, mi querido Andrés Calamaro, el fabuloso Vicentico y otros más… Me encanta la armoniosa melodía, los tintes amorosos y decepcionantes de lo que uno hace cuando está enamorado, desesperado y obsesionado de repente con el ser amado, por así decirlo. Ya que cuando gozamos de todas esas sensaciones y sentimientos embriagantes, y comenzamos a escuchar fanfarrias y campanitas en el cielo, la neta en lo personal me siento de poca madre! Salto de un lugar a otro, sonrío a todo mundo, quiero bailar y gritar todo lo que siento, aunque si bien es cierto, ni yo mera sepa de qué se trata todo aquello…

A decir verdad, mucho tiempo he sentido lleguesines del amor, sin embargo pocas veces fui objetiva. Siempre me drogaba de todo ese sentir, me ilusionaba a lo bruto y el único afectado era mi corazoncillo. Ahora que lo pienso, imagino cuántas veces me habrá querido decir “hijaaaaaaaaa de la chingaaada haber si ya te fijas más!!!” jajajaja, y es que nomás no daba una.

Y sinceramente no creo que a alguien le vaya bien cuando está todo lleno de culpas, resentimientos, miedos e incoherencias en su vida… herida de corazón, muerta de espíritu; qué pobemas!!!!  Llegué a hundirme demasiado en aguas muy contaminadas, las cuales la verdad sólo me destruían más y más, sin servirme de nada. No comprendía por qué pinches razones no me iba bien ¿acaso los chicos habían descubierto que tenía 4 pies, 50 dedos, 3 ojos?, qué va! Aquí la única que no veía ni quería comprender mis fallas era yo; culpaba al niño que no me pelaba, a mi familia, a mi poca vida social, menos a mí. Tuve que internarme en varios temas, leer algo más interesante que un cómic y aprender que algo andaba mal, que mis temores eran generados por fantasmas ya inexistentes del pasado y que la persona que debía cambiar esquemas, renovar realidades y dejar de enfrascarse era Mayra, nadie más…

Todo esto vino a mi mente cuando hoy temprano una persona tan especial como importante en mi vida, me sugirió ver una partecita de la peli “El lado oscuro del corazón”, la cual tiene como fondo la compañía musical de “algo contigo”. Me impactó mucho cómo en la secuencia el protagonista de esta historia comienza a desnudarse para luego sacarse el corazón y entregarlo en un plato con dinero, a la prostituta de la cual está enamorado… menuda escena es ésta!

No obstante, así sucede; “por amor” muchos hacemos tantas cosas como ideas tiene la mente. Echamos a andar la ardilla y tal como Barney con su pinche bolsita mágica, comenzamos a sacar poemas, cartitas, regalos, mantas, flores y no sé qué tantas sorpresas más, sin duda todos unos creativos. Comenzamos a crear no sólo castillos, sino reinos enteros en los cuales viviremos con nuestra princesa o principito azul; soñamos con el día en que por fin nos hará caso y zaaaz! Un buen día vemos pasar a esa persona de “ensueño” de la mano de otro disfrutando de su amor. En-la-ma-dreee…  justo ahí aparece como conejillo de Alicia alguien que te dice “no quiero decirlo, pero te lo dije” (auch!!! Así pasa cuando sucede).

Al respecto, prefiero aprender de esas experiencias “alucinatorias”, contemplando mis fallitas y trabajar en ello para mejorar en esos haberes. Mucho tiempo pensé, después de haber reflexionado en varios de mis puntos rojos, que era incapaz de aportar algo positivo a una pareja, que las relaciones no eran hechas para mí y que tardaría siglos en estar preparada. Lo cierto es que uno es el que decide en qué momento ha de emprender ese camino del amor, después de estar consciente de todo lo que implica compartir tu vida con otra persona (ojooo, dije compartir, no dar tu vida entera para luego vivir por completo la vida del otro… no, no, no).

Referente a ello, un buen día el grandioso Bucay escribió que una persona expone todas sus fallas justo cuando está en una relación de pareja, ya que vemos reflejamos todos nuestros miedos, complejos y demás arañas mentales, y como somos muy listirijillos, somos excelentes para ver nuestros kilos de horrores en los otros. Recuerdo que cuando leí eso me quedé atónita, me habían dado una descalabrada marca diablo y fue ahí cuando empecé a revisar mis quejas una por una, y vaya sorpresita, salí peor que mis parejas; ni hablar.

Otro de mis temores recientes, era tener un novio y tomar a éste como mi ancla emocional, sintiendo en determinado momento que mis males se habían esfumado, y temiendo que el día que se fuera de mi lado, toda la ola de cochinada y media, entre depresión, recriminación e ira se me vinieran encima y eso causara que me volviera a sumir en la conmiseración pasada… Carajo! No veía muy claro ese asunto, aunque tampoco lo podría saber sin tenerlo consciente y sin tener, claro está, a un susodicho en mi vida.

No batallé mucho, tampoco dejé pasar tantos siglos, cuando ese niño llegó a mi vida. Y vaya que me he topado con esos escondrijos de mi mente ya empolvados, que salen y de repente me causan problemas. Sin embargo, también me he dado cuenta que independientemente de contar con una pareja o no, puedo guardar mi individualidad y compartirla, sin perder mi esencia, mi vida y sobre todo mi equilibrio y libertad emocional. No hay como disfrutar de una relación, estar consciente que ni el otro ni yo somos parte de un cuento de hadas, que en esta realidad debes estar más atento y menos embobado sólo en nuestro ser. Ver que tenemos la oportunidad de aprender de otra persona, y a su vez, saber que podemos compartir nuestro tiempo, el ruido como el silencio y el lado claroscuro de nuestro corazón.

 
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